Advocanciones en St. George

Creo que lo más hermoso que me han dicho de Advocanciones es que ha sido una experiencia auténtica. Una auténtica experiencia dentro de La Noche en Blanco, con más de un centenar de actividades repartidas por los distintos rincones de la ciudad. Proponer una comunión entre rock and roll y poesía en un escenario sacro no era tarea fácil, a priori. Con la Iglesia, la nuestra (bueno, la de los bautizados que no hemos hecho apostasía ni renegamos de nuestra condición de cristianos), topamos, lamentablemente. No entendieron, o no quisieron ver, lo que queríamos hacer con Advocanciones: llevar expresiones de la música popular a un lugar sagrado, hermanarlas con la poesía (que tanto tiene que reprocharle a la canción pop, pero a su vez tanto le debe igualmente), crear un evento tal y como se concebían los eventos en la década de los sesenta. Cuando se trataba de hacer que algo pasara.

advocanciones

El cartel, diseño de Mia López.

La Iglesia de St. Mark, en el Bowery de Nueva York, nos sirvió de inspiración. Ellos llevan montándoselo muy bien desde hace más de 40 años con The Poetry Project, colectivo que abre el lugar a una parte significativa de la modernidad artística, literaria y musical de la ciudad. Allí no tienen problema alguno en entender un lugar de culto como edificio, digamos, de usos múltiples, y principalmente, de espacio para la comunidad. También recordé el Dom, otrora escenario religioso, y escenario para el multidisciplinar Exploding Plastic Inevitable, de la Velvet Underground. Me cuentan de otras experiencias en Alemania, y termino por pensar en que el espíritu del protestantismo y de los credos evangélicos es, sencillamente, más abierto.

Con el Cementerio Inglés de Málaga mantengo una relación secreta y especial desde hace más de una década, cuando lo visité por vez primera y caí rendida ante el encanto del sitio. Grabé imágenes con una enorme U-matic (y su correspondiente magnetofón), las edité con ‘Rented Rooms’ (el clásico de Tindersticks) como fondo musical, les puse mi voz, en fase de novicia en lo que a mi condición de locutora se refería… Y lo guardé todo en un cajón. Nunca he dejado de admirar este cementerio, que he visitado infinidad de veces, acompañada de distintas personas que por mi vida han ido pasando. Por eso, cuando la recientemente creada Fundación Cementerio Inglés de Málaga, presidida por Bruce McIntyre, se interesó por el proyecto Advocanciones, que Ana Fernández Osorio y una servidora le presentábamos, sentí que por vez primera mi amor por este lugar se vería correspondido. Medió entre todos un poeta, Álvaro García, cuya sensibilidad y devoción por la belleza le ha convertido en uno de los valedores del camposanto no católico más antiguo de España.

La Iglesia de St. George, lugar de reunión del anglicanismo con sede en Málaga, comparte jardín con el Cementerio Inglés desde 1891. Su templete de corte clasicista resulta de una hermosa sobriedad. La noche del estreno de Advocanciones lució perfecta y acogió a una feligresía distinta de la habitual. El rebaño acudía a la llamada de una experiencia poética y musical.

La feligresía de St. George fue, aquella noche, distinta.

No faltó, en la presentación de la velada, el momento reivindicativo en favor de la labor que la gente de Velvet Club (antiguo Sonic) viene realizando en la escena musical local desde hace tantos años. Labor recientemente truncada por una decisión del Ayuntamiento de Málaga que no comparto ni entiendo. Pájaro Jack, la gran esperanza granadina del folk cantado en español, elevaron sus cánticos a tres voces y ejecutaron a la perfección unas canciones que nos recuerdan, en el más acá, a Teenage Fanclub, y en el más allá generacional, a Neil Young en su aventura con Crosby, Stills & NashTupelo Bound, la última sensación de la escena del rock and roll malagueño, prepararon un magnífico repertorio ex profeso para Advocanciones. El blues que parte de los espirituales (‘I’m Gonna Run To The City Of Refuge’, de Blind Willie Johnson, o ‘John The Revelator’, Son House), plegarias contemporáneas (‘Jesus’), o lamentos como el inolvidable ‘Alone and forsaken’ de Hank Williams.

Los versos de Álvaro García (procedentes de ‘El río de agua’, su último poemario publicado) se impregnaron del ambiente expectante, y conjuraron a la Noche, pero también a los espíritus circundantes, que eran muchos. Entre ellos el de la economista Marjorie Grice-Hutchinson, hada madrina del Cementerio Inglés; para ella se reservó el último enterramiento. A ella y todas las almas allí yacentes quise dedicarles el evento, aunque los nervios me traicionaron y finalmente no lo hice. Así que lo hago aquí ahora…

 

Te puede interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *