Celebraciones subculturales

"Málaga

Los gigantes tristones de Chad Eaton.

Foto: Javier Albiñana.

La cultura urbana arranca en las subculturas juveniles de posguerra, cuando los ciudadanos de las democracias occidentales veían nacer un bienestar que no satisfacía a todos: en especial a los jóvenes que buscaban cierto amparo existencial en la moda, en comunidades hermanadas o en discos que explicaran cómo era su vida. Países erráticos como el nuestro recibieron la oledada, si bien ésta afectaba a un reducido número de individuos, de ahí que el hippismo penetrara vía Sevilla y Barcelona y en ambientes donde se respiraba cierta rebeldía (además de manejarse posibles, pues el acceso a la cultura era limitadísimo). ‘Underground. La ciudad del Arco Iris’ es un documental que narra como la cercanía de las bases militares de Estados Unidos contaminaron a una parte de la moderna juventud hispalense, terminando en la germinación de una banda internacional que fundió el blues con el pop y el quejío: Smash. Por su parte, desde la Ciudad Condal y Formentera, Pau Malvido contaba el fenómeno con desparpajo en ‘Nosotros los malditos’, la recopilación de artículos que publicó para Star, revista que le convertiría en el cronista de la contracultura catalana. Rescatar del olvido estos fenómenos, siquiera para entender el páramo cultural en que nuestros mayores estuvieron sumidos, es de agradecer. Se podía (y se puede) ser underground y carecer del menor interés en cambiar el mundo, o contracultural precisamente por lo contrario. Ahora bien, una cosa es segura: lo mejor que podía ocurrirle a alguien era estar ahí. Formar parte de ese momento.

Así se detecta en la propuesta de ‘Moments’, el festival multidisciplinar organizado por la revista Staf en colaboración con la Escuela de Arte de San Telmo (calle El Ejido, 3). Señalar a los protagonistas de la incipiente cultura urbana malagueña a finales de los ochenta, por un lado. Dar fe de su existencia como uno de los fragmentos –que no el único– de que se compone el mosaico subcultural de la ciudad, por otro. Ian MacKaye, de Dischord (el sello discográfico del histórico líder de Fugazi, reverenciado por su estricta política empresarial, do it yourself total), aparece cual santón del evento en la página tercera del catálogo. Una declaración intencional que da a entender por dónde van los tiros de la historia, en la que se han programado encuentros, talleres y conferencias tendentes, por supuesto, al concepto que de lo alternativo tiene Staf. Es decir, ligado hacia la subcultura sports (patín y surf), el hardcore comprometido y el hip hop.

San Telmo alberga, hasta la primera semana de diciembre, la obra gráfica de dos participantes norteamericanos que, dada su influencia en estos circuitos, han aportado su obra a ‘Moments’: Jeremy Fish, neoyorquino afincado en San Francisco, y Chad Eaton, procedente de Los Ángeles. Ambos ilustradores se han hecho un hueco en el negocio del diseño para marcas de skateboard y ropa, haciendo de su práctica artística un medio de vida, amén de modus vivendi independent y orientado a su propio mercado. DIY rentable y alternativo, posible en un contexto cultural como el estadounidense, y probablemente envidiado desde esta orilla. Aunque se diga con la boca muy pequeña. O no se reconozca, directamente.

En ‘The Edition Tradition’, las series de ilustraciones de Fish se impregnan de una cultura visual emparentada con la lisergia tipográfica del Frisco de los sesenta. No falta el American Way of Life: la idiocia que causan la televisión y la comida basura, la aventura de montar en caravana y recorrer el país de los pioneros. Osos y pulpos, criaturas mixtas (‘The Snacklope’), la figura de un pirata-ciudad… Como el castillo antropomorfo que Hans Rudi Giger diseñara para ‘Dune’, la no-película de Jodorowsky. La iconografía de Fish se centra en un horror amable –si es que eso puede existir–, amortiguado por la policromía, que oscila entre “lo espeluznante y lo hermoso”, según el propio autor de North Beach. El memento mori es una constante en sus dibujos.

La fijación por Tánatos bombardea, igualmente, la obra de Chad Eaton, expuesta en San Telmo bajo el título de Timber!, su marca. Lejos del artista-marca contemporáneo, él es quien se lo ha montado con su propio sello (Timber!), que le permite ilustrar y firmar patines y camisetas. Sus potentes serigrafías están pobladas de gigantes peludos (bigfoots), animales y leñadores. No obstante, golpea todavía más fuerte con su calendario mortuorio: recordatorio del tiempo que nos queda. O mediante el tríptico ilustrado que parece representar un saloon de cerveza ficticia y machos asilvestrados, una “preservation society” que lucha por conservarse a sí misma. ‘Moments’ celebra esta independencia, preservando sus orígenes y manteniendo la esencia de su movimiento: el hazlo tú mismo.

(Artículo publicado el 23 de noviembre de 2014 en las páginas de Cultura y Ocio de Málaga Hoy, dentro de la sección La Última Mona)

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