Mercancía del horror. Fascismo y nazismo en la cultura pop (Jaime Gonzalo)

Mercancía del horror

La (imposible) resignificación de la esvástica.

La estetización de la política adquirió, en el Tercer Reich, unas proporciones que la cultura pop no iba a dejar pasar. Pensador del rock desde dentro, Jaime Gonzalo siembra su duda con respecto a la génesis apocalíptica del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial. Se podrá estar en desacuerdo, si bien este cuestionamiento del autor no influye en el abordaje documental del texto, que permite entrever cómo en las sociedades capitalistas, de 1945 en adelante, la cultura popular ha tirado de la simbología y fraseología del fascismo –y de la fascinación por lo nazi–, dentro del rock and roll muy particularmente. Labor titánica, se intuye, profusa y en ocasiones caótica a nivel estructural, resulta de enorme interés y por distintos motivos, además (amén de por el “pelotazo cultural” al que apunta Gonzalo): las filtraciones fascistas en la industria cultural han promovido cosmovisiones abominables (véase la facción anti-antisistema del hardcore neoyorquino en los ochenta), pero por igual han tratado de exorcizar el pasado en virtud del humor judío (judenwitze), o de reasignar significados (con resultados infructuosos, caso de la esvástica). Fenómenos como el de Conservative Punk, los nazi pulp eróticos en Israel o el nazisploitation en el cine van desfilando a lo largo de un estudio donde no faltan los resbalones, verbales y fascistoides, de estrellas como Bowie o Eric Clapton.

(Reseña publicada en el número de abril de 2016 de Rockdelux, dentro de la sección de Libros Pop) 

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