Sevilla modernea en Regina Market

El reinado de la sevillana calle Regina cuenta con la complicidad de vías cercanas (como Viriato, Jerónimo Hernández y Amparo), y tiene pinta de ir para largo. El comercio local de antaño convive con nuevos negocios de corte más moderno. De alguna manera parece haber respondido al efecto de la remodelación de la Plaza de la Encarnación (rebautizada como Las Setas), a raíz de la construcción del Metropol Parasol.

La polémica pieza arquitectónica ha terminado influyendo decisivamente en este antiguo barrio comercial, considerado en este momento como lugar de paso imprescindible para quienes gustan de compras más alternativas: “la sensación final es que ha ayudado, aunque mientras duró la obra constituía un tapón físico que desconectaba esta zona con el otro lado de la ciudad”, reconoce Manu García, actual presidente de la asociación de comerciantes, y organizadora del Regina Market: el mercadillo que el segundo sábado del mes engalana esta calle peatonal. Los comerciantes sacan sus productos al raso, obsequian a los paseantes con degustaciones e invitan a los transeúntes inquietos a los eventos del día.

Desde los champiñones gigantes diseñados por el berlinés Jürgen Mayer, en la Encarnación de toda la vida, conectamos con Regina. Núcleo comercial que estuvo plagado de zapaterías y que con los años “fue a menos, especialmente en la década de los noventa”, comenta García, exsociólogo que decidió juntarse con dos colegas de profesión para montar Verde Moscú, boutique de moda ética que sigue las pautas del consumo responsable y sostenible, en un radio “muy orientado a lo creativo-cultural”, y a esa innovación social puesta práctica. Ellos abrieron en 2012, pero desde 2008 vienen pasando cosas en Regina y aledaños, convirtiéndose en un epicentro cultural significado en la cantidad de actividades que se celebran en sus locales.

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Wabi Sabi: la convivencia entre modernura y tradición.

Foto: Rafael Arbide (ViveloDesign).

Cierto es que hay sitios con un firme propósito en este sentido, como la librería Un Gato en Bicicleta, el espacio de Wabi Sabi (localizado en calle Viriato) o La Mercería Café Cultural, cuya intención es traer al conectado siglo XXI el concepto del café decimonónico. Aunque los tiempos mandan, y nos podemos encontrar con saraos literarios, microteatro, sesiones de dj’s y exposiciones diseminadas en casi cualquier parte. “Somos unos cuantos jóvenes que hemos caído en el mismo saco”, comenta Jesús Barrera, publicista que hace dos años decidió adecentar con materiales reciclados una casa del siglo XVIII y abrirla como Un Gato en Bicicleta. Bromea sobre el binomio modernura/ranciedad que se da en la capital hispalense, la cual atrae a “mucho caminante”, y también a interesados en el mercado editorial independiente, que goza de buena salud pese a las dificultades.

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Sereno optimismo es el que desprende María López Vergara, de Wabi Sabi, situada entre dos iglesias (San Juan de la Palma y la Divina Pastora): contemporaneidad y arte sacro son vecinos bien avenidos. Sobre todo para quien tenga apertura mental, como esta diseñadora y decoradora de interiores que ha querido “unificar ambas facetas profesionales”, de ahí que esta tienda-galería de arte junte piezas artísticas, ornamentales y moda. “En Sevilla la gente necesita su tiempo, aunque estamos teniendo muy buena acogida”, afirma María, que recalca igualmente el hecho de que gran parte de los comerciantes novísimos del Regina Market monten actividades con tal continuidad.

Se produce una simbiosis con respecto a los acontecimientos de la ciudad, como ocurrió con el Día de la Música, el 21 de junio de 2013: “Regina fue uno de los nodos fuertes de la jornada, con una serie de conciertos programados para ese día”, cuenta Manu García. Se gestan iniciativas como ‘Telocambio’, donde artistas noveles dejan sus obras en los comercios a la espera de materializar un trueque con los compradores, que escriben en un ‘post it’ cuál es el objeto de intercambio. Ropa diseñada por creadores independientes (La Seta Coqueta), sándwiches ‘delicatessen’ (Bocadillos La Central) y cosmética ecológica (Bien y Bio), entre otras nuevas actividades comerciales y hosteleras, coexisten pacíficamente con las tiendas de toda la vida: ultramarinos y abacerías como Botellas y Latas, joyerías (Relojería Oviedo), o negocios que toman el nombre de la calle, como la Colchonería Regina.

Regina Market, que nació como una propuesta de apertura hacia la calle de los comerciantes más pujantes, deseosos de provocar una afluencia mayor de visitantes, locales y forasteros, es la punta de un iceberg de la recuperación en este céntrico punto del callejero sevillano, lindante con la Alameda de Hércules. “El mercadillo es una cosa más, abundan las intervenciones artísticas tipo ‘performances’ que hacen uso de la calle”, dice García, quien insiste en la apertura de comercios “basados en matices, con perfiles diferentes”. “¿Y cómo lo perciben los veteranos de Regina?”, “están encantados, es verdad que el pequeño comercio siempre se ha percibido como individualista, pero aquí somos todos conscientes de que a medio plazo esta actividad va ser beneficiosa para la comunidad”.

(Reportaje publicado en Metrópoli, la web de tendencias de El Mundo, el 12 de diciembre de 2013) 

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